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C.D. Guijuelo
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La directiva del C.D. Guijuelo, pergrinó ha Covadonga para agradecer a la Santina el ascenso a Segunda B. En cada uno de los ascensos conseguidos por el C. D. Guijuelo, el presidente y la junta directiva, peregrinan a un santuario para darle gracias a la Virgen o al Cristo del lugar, En esta ocasión se visitó a la Santina en covadonga. |
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La primera imagen de la Santina se perdió por culpa de un incendio que destruyó la iglesia que la albergaba dentro de la Cueva ( la palabra Covadonga quiere decir precisamente Cueva de la Señora, Cova Dominica). Dicha imagen, de estilo románico, formaba parte de una estructura de madera que colgaba en el aire, rodeada por la cascada del río Deva. Justo u año después y dada la importancia religiosa y también política del santuario, la catedral de Oviedo donó la imagen de la Virgen actual. Esta imagen que se bautizó por su pasado histórico como la “Virgen de las Batallas”, es una talla policromada cubierta con ropaje y manto. |
Sin embargo fue
concebida para mostrarse sin el ropaje y este manto al que hacemos referencia
está pintado sobre la madera en un azul verdoso, que se adorna con flores
rojas alineadas verticalmente.La capa, que por su escueto tamaño apenas
se aprecia si se mira a la talla de frente, es de color rojizo con los
bordes rematados en dorado. El cinturón y los bajos del faldón tallados
sobre la escultura son del mismo color rojizo. La Virgen sujeta al Niño
en su mano izquierda y sostiene una flor dorada en la derecha. En el rostro
de la figura, adornado por una larga melena, se dibujan rasgos sencillos
y muy poco expresivos. La cara del Niño, desnudo, resulta también inexpresiva.
Ambos tienen la boca pequeña, una nariz fina y a alargada, y la mirada
perdida bajo una cejas extremadamente finas y simétricamente perfectas.
Sobre la cabeza de la Virgen está adornada con una enorme corona dorada
con perlas en cada una de sus aristas y adornada con brillantes incrustados.
Del arco que describe la parte superior de la corona pende un águila rodeada
por un círculo también de brillantes. En ocasiones, cuando la imagen va
a ser expuesta, se sustituye esta corona, asói como la del Niño, por otras
de menor valor. titud reflexiva.
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